EN EL FONDO DEL LAGO
Diego Dublé Urrutia
Soñé que era muy niño, que estaba en la cocina
escuchando los cuentos de la vieja Paulina.
Nada había cambiado: el candil en el muro,
el brasero en el suelo y en un rincón oscuro
el gato, dormitando. La noche estaba fría
y el tiempo tan revuelto, que la casa crujía...
Se escuchaba a lo lejos ese rumor de pena
que sollozan las olas al morir en la arena,
y a intervalos más largos esos vagos aullidos
con que piden auxilio los vapores perdidos.
Nosotros, los chiquillos, oíamos el cuento
sentados junto al fuego, y como entrara el viento
por unos vidrios rotos, su frente medio cana,
la vieja se cubría con su charlón de lana.
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Era un cuento muy bello:
Tres príncipes hermanos,
que se fueron por mares y países lejanos
tras la bella princesa, que la mano de una hada,
en un lago sin fondo mantenía encantada.
El mayor, que fue al norte, no regresó en su vida;
el otro, que era un loco, pereció en la partida;
y el menor, que era un ángel por lo adorable y bello,
llegó al fondo del lago sin perder un cabello...
Allá abajo, en el fondo, vio paisajes divinos,
castillos encantados de muros cristalinos,
y en un palacio inmenso, de infinita belleza,
encerrada y llorando, vio a la pobre princesa.
Se encontraron sus ojos, se adoraron al punto
y lo demás fue cosa de poquísimo asunto,
pues al verlos tan bellos como el sol y la aurora,
el hada, que era buena, los casó sin demora.

-Así acabó la historia de aquella noche... El gato
se despertó gruñendo, desperezóse un rato
y se durmió de nuevo. Zumbó las ventolina
en el cañón, ya frío, de la vieja cocina...
Se levantó un chicuelo y sin hacer ruido
enhollinó la cara de otro chico dormido...
Yo, me quedé soñando con el príncipe amado
por la bella princesa, con el lago encantado
y también con los tristes y apartados desiertos,
donde duermen los huesos de los príncipes muertos.
* Diego Duble Urrutia
Escritor chileno 1877-1967
Nace en Angol el 8 de julio de 1877, hijo de Baldomero Dublé Almeida y de Teodorinda Urrutia Anguita.
Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1958. Se reconocía, de esta manera, a un poeta de incuestionable valor, injustamente olvidado pues es uno de los nombres más altos y dignos de principios de siglo, que sólidamente fundamentan una literatura netamente nacional.
Muere en Noviembre de 1967.
** Este es otro poema que rescaté de mi baúl de recuerdos de la infancia, lleno de ternura y simplicidad; que trae a mi mente las enseñanzas de mi madre, maestra por naturaleza y oficio.