“El hombre al que el dolor tenía por amigo, soñando con su gran camarada el Dolor avanzó a paso lento por las centelleantes arenas donde rompen las mareas ventosas. Y llamó a las estrellas, para que se inclinaran De sus pálidos tronos a consolarle; pero Entre sí ríen ellas, y están siempre cantando. Y el hombre al que el dolor tenía por amigo Grito: “¡Sombrío mar, mi triste historia escucha!” El mar continuó bramando su bramido, En sueños resonando de colina en colina”.
Imagen: Caspar Friederick “Viajero ante el mar de niebla” pintor romántico alemán, pintó tal vez la obra más significativa del siglo XIX. Para conocer su historia les recomiendo remitirse al sitio de Liam Owen Molloy. (Ver Contactos).