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29 de Junio, Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, pilares de la Iglesia
Evangelio según San Mateo, capítulo 16, vers. 13 - 19
JESUS EN CESAREA DE FILIPO. PRIMADO DE PEDRO
13. Y llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, propuso esta cuestión a sus discípulos: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?" 14. Respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista, otros Elías, otros Jeremías o algún otro de los profetas". 15. Díjoles: "Y según vosotros, ¿quién soy Yo?" 16. Respondióle Simón Pedro y dijo: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo". 17. Entonces Jesús le dijo: "Bienaventurado eres, Simón Bar Yoná, porque carne y sangre no te lo reveló, sino mi Padre celestial. 18. Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella. 19. A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que atares sobre la tierra, estará atado en los cielos, lo que desatares sobre la tierra, estará desatado en los cielos".
***Cesarea de Filipo, hoy día Banías, situada en el extremo norte de Palestina, cerca de una de las fuentes del Jordán. Pedro (Piedra) es, como lo dice su nombre, el primer fundamento de la Iglesia de Jesucristo (véase Ef. 2, 20), que los poderes infernales nunca lograrán destruir. Las llaves significan la potestad espiritual. Los santos Padres y toda la Tradición ven en este texto el argumento más fuerte en pro del primado de S. Pedro y de la infalible autoridad de la Sede Apostólica. "Entretanto, grito a quien quiera oírme: estoy unido a quienquiera lo esté a la Cátedra de Pedro" (S. Jerónimo).
San Pedro es uno de mis santos preferidos, por la fuerza de su carácter, su espontaneidad, su simplicidad, casi como la de un niño, su cobardía al negar a su amado Maestro, nada menos que 3 veces, las mismas que a instancias de Jesús lo llevarían a reconocer que lo amaba "sí Señor, ´Tú sabes que te amo". Cobardía que después, con la Fuerza del Espíritu, se transformó en valor para enfrentar el martirio en Roma; cuando por considerarse indigno, se niega a ser crucificado de la misma manera que su Señor, y pide morir con la cabeza hacia abajo, según cuenta la tradición.
San Pablo es el compañero de Pedro en la difusión del Evangelio por todo el mundo. Pone al servicio de la Iglesia naciente su mente clara y su apertura "ad gentes", para que nadie, de ninguna cultura, se sienta excluido de "La Buena Noticia".
Pero antes de convertirse al cristianismo, persiguió a los cristianos, hasta el momento de su conversión, camino a Damasco.
San Pablo muere decapitado en Roma, ya que por ser ciudadano romano, no puede sufrir la horrorosa muerte de cruz.
La fiesta principal de los Santos Pedro y Pablo se mantuvo en Roma el 29 de junio tan atrás como en el tercero o cuarto siglo. La lista de fiestas de mártires en el Cronógrafo de Filócalo coloca esta nota en la fecha - "III. Kal. Jul. Petri in Catacumbas et Pauli Ostiense Tusco et Basso Cose." (año 258) . El "Martyrologium Hieronyminanum" tiene, en el Berne MS., la siguiente nota para el 29 de junio: "Romae via Aurelia natale sanctorum Apostolorum Petri et Pauli, Petri in Vaticano, Pauli in via Ostiensi, utrumque in catacumbas, passi sub Nerone, Basso et Tusco consulibus" (ed. de Rossi--Duchesne, 84).
La fecha 258 en las notas revela que a parir de ese año se celebraba la memoria de los dos Apóstoles el 29 de junio en la Vía Apia ad Catacumbas (cerca de San Sebastiano fuori le mura), pues en esta fecha los restos de los Apóstoles fueron trasladado allí. Más tarde, quizá al construirse la iglesia sobre las tumbas en el Vaticano y en la Vía Ostiensis, los restos fueron restituidos a su anterior lugar de descanso: los de Pedro a la Basílica Vaticana y los de Pablo la iglesia en la Vía Ostiensis.
En este contexto de persecución y de muerte a que serán sometidos sus enviados, Jesús prepara a sus discípulos y los tranquiliza diciéndoles tres veces: “No les temáis... no temáis a los que matan el cuerpo... no temáis, pues...”. Lo que los seres humanos más tememos es la muerte violenta. ¿Cómo puede pedir Jesús a sus discípulos que no la teman? Lo puede hacer porque él vino precisamente a liberar a los hombres del temor a la muerte. La insistencia de Jesús: “No temáis”, es también una promesa. Sus enviados deben confiar en que, llegado el caso, Él les concederá superar el temor a la muerte e incluso afrontarla con alegría.
Nuestro Señor Jesucristo a Santa Margarita María de Alacoque, prometió que no se perderían aquellas almas que privilegien el culto a su Sagrado Corazón, que es la fuente de todas las gracias.
Estas son las promesas:
1.Les daré todas las gracias necesarias para su estado. 2.Pondré paz en sus familias. 3.Los consolaré en todas sus penas. 4.Seré su refugio seguro durante la vida y sobre todo en la hora de la muerte. 5.Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas. 6.Los pecadores encontrarán en Mi Corazón la fuente y el océano infinito de la Misericordia. 7.Las almas tibias se volverán fervorosas. 8.Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección. 9.Bendeciré las casas en que la imagen de Mi Sagrado Corazón sea expuesta y honrada. 10.Daré a los sacerdotes el don de tocar los corazones más endurecidos. 11.Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en Mi Corazón, y jamás será borrado de Él. 12.Yo prometo, en una efusión misericordiosa de Mi Corazón, que el omnipotente Amor de Mi Corazón concederá el beneficio de la penitencia final a los que por nueve meses seguidos, se acerquen a la Sagrada Mesa los primeros viernes de cada mes. No morirán en mi desgracia ni sin recibir los Santos Sacramentos; y, en aquellos últimos momentos, Mi Corazón les será asilo seguro.
El Sagrado Corazón de Jesús es el refugio seguro donde el alma es acunada, acariciada, fortalecida en las dificultades y consolada. Su Sagrado Corazón, el mismo que fue traspasado por amor en la Cruz, para que no quedara duda de su entrega sin límites ni reservas.
Dice el Señor: "Venid a Mi todos los que estáis cansados y agobiados, que Yo os aliviaré" "Aprended de Mí, que Soy Manso y Humilde de Corazón".
Nos enseña a depositar esa confianza a través de estas palabras simples: "Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío".
Ver en todas las cosas del Espíritu incógnito las huellas; contemplar sin cesar, en las diáfanas noches misteriosas, la santa desnudez de las estrellas... Esperar! Esperar!
¿Qué? ¡Quién sabe! Tal vez una futura y no soñada paz... Sereno y fuerte, correr esa aventura sublime y portentosa de la muerte.
Mientras, amarlo todo... y no amar nada, sonreír cuando hay sol y cuando hay brumas; cuidar de que en la áspera jornada no se atrofien las alas, ni oleada de cieno vil ensucie nuestras plumas.
Alma: tal es la orientación mejor, tal es el instintivo derrotero que nos muestra un lucero interior.
Aunque nada sepamos del destino, la noche a no temerlo nos convida. Su alfabeto de luz, claro y divino, nos dice: "Ven a mí: Soy el Camino, la Verdad y la Vida.”
Señor ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes, y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites dignidad. Ayúdame a ver el otro lado de la medalla. No me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo. Enséñame a querer a la gente como a ti mismo y a no juzgar a los demás. No me dejes caer en el orgullo, si triunfo. Ni en la desesperación, si fracaso. Mas bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo. Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte, y que la venganza es la señal primitiva del débil. Si me quitas el éxito, déjame fuerza para triunfar del fracaso. Si yo faltara a la gente dame valor para disculparme, y si la gente faltara conmigo dame el valor para perdonar.
Señor si yo me olvido de Ti, no te olvides nunca de mí.
La expresión rosa de Sarón, se usa sólo una vez en la Biblia y se pone en boca de la novia del Cantar de los Cantares,
“Yo soy la rosa de Sarón, El lirio de los valles. Como lirio entre los cardos, Así es mi amada entre las jóvenes. Como manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes. Estoy sentada a su sombra deseada Y su fruto me es dulce al paladar”. (Cantar de los Cantares 2,1-3)
Este libro del Antiguo Testamento, atribuido a Salomón, en el lenguaje más poético de la Biblia, nos ayuda a poner el amor humano, en el centro de nuestras inquietudes, sentimiento y realización. Amor al que todo hombre y mujer aspira: verdadero y fiel hasta la muerte, porque procede de Dios, fuente de todo amor verdadero.
La exégesis nos acerca al profundo sentido de este Libro, en el cual se anticipa la figura del Mesías, “Verbo de Dios que hecho carne, puso su tienda entre nosotros, en el que todo era don amoroso y verdad” (Jn,1,14) perfecto en su amor, quien como novio amante toca a las puertas del alma para entrar y ser uno con ella.
La Biblia utiliza el nombre Sarón para describir a una de las llanuras más grandes de Palestina, ubicada entre la ciudad de Jope y Ajalón, llena de pastizales, era muy apta para hacer pastar el ganado. Este lugar se cita además en 1 Crónicas 5:16 y 27:29; y en Hechos 9:35. La hermosura de este valle radicaba también por sus abundantes y bellas flores silvestres.
La rosa de Sarón no está bien identificada, pues puede ser cualquiera de las flores allí crecen, se piensa que puede ser la “Rosa citus” que se encuentra en varias partes de Palestina, valiosa por su aroma tranquilizador y propiedades anestésicas. Pero también puede ser una especie de junco, lirio o narciso.
“Que se alegren el desierto y la tierra seca, Que con flores se alegre la pradera. Que se llene de flores como junquillos, Que salte y cante de contenta, Pues le han regalado el esplendor del Líbano Y el brillo del Carmelo y del Sarón.” (Isaías 35, 1-2)
No hay duda que podemos reconocer en Jesús, (el que ha venido a sanar a los enfermos y levantar a los caídos), en sus cualidades humanas y divinas, la armonía, simetría, belleza, fragancia, majestuosidad en la simplicidad, poder sanador y tranquilizador, cualidades que en suma modestia están figuradas en la Rosa de Sarón.
VEN AMADA MÍA (Inspirado en el “Cantar de los Cantares”)
En la noche busqué el amor de mi alma, en mi árido jardín Él hizo su morada, con perlas de rocío cubrió Él mi cabeza, mi alma está presta, mi bien amado llega.
¡Ven, amada mía!, ¡ven a mi jardín!. El invierno ya pasó y las viñas en flor exhalan su frescor. ¡Ven a mi jardín!.
Habla mi bien amado, atisba en la ventana. El fruto está maduro, mi alma está presta… Espero su llamada pidiéndome abrir, arrulla la paloma, mi bien amado llama.
¡Ven, amada mía!, ¡ven a mi jardín!. El invierno ya pasó y las viñas en flor exhalan su frescor. ¡Ven a mi jardín!.
"Yo soy el Pan vivo que ha bajado del Cielo" (Jn 6, 51). «Mi carne es verdadera comida, y Mi Sangre verdadera bebida; el que come Mi Carne, y bebe Mi Sangre, en Mí mora, y Yo en él.» (Jn 6, 56-57) "El que come este Pan vivirá para siempre" (Jn 6, 58).
En la Iglesia Católica el Día de hoy se celebra “EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO”. Liturgia que se inició en la Edad Media, desde 1264, ante la necesidad de la adoración, al mismo tiempo litúrgica y pública del Santísimo Sacramento ha encontrado su expresión en una Solemnidad, que la Iglesia celebra el primer jueves después del Domingo de la Santísima Trinidad.
Se contempla en primer lugar, la celebración de la Eucaristía, la Procesión Eucarística y la Adoración Eucarística.
La Eucaristía, Sacramento del Cuerpo y de la Sangre, nos recuerda sobre todo esta muerte, que Cristo sufrió en la Cruz; la recuerda y, en cierto modo, es decir, incruento, renueva su realidad histórica. Lo testifican las palabras pronunciadas en el Cenáculo separadamente sobre el pan y sobre el vino, las palabras que, en la institución de Cristo, realizan el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre; el sacramento de la muerte, que fue sacrificio expiatorio. El sacramento de la muerte, en el que se expresa toda la potencia del Amor. El sacramento de la muerte, que consistió en dar la vida para reconquistar la plenitud de la vida.
"Non est alia natio tam grandis, quae habeat deos appropinquantes sibi, sicut Deus noster adest nobis": "No hay nación tan grande, que tenga a sus dioses tan cerca, como nuestro Dios está presente entre nosotros." (Santo Tomás)
Es el Sacramento del descenso de Dios hacia el hombre, del acercamiento a todo lo que es humano. Es el Sacramento de la divina "condescendencia". La entrada divina en la realidad humana ha alcanzado su culmen mediante la Pasión y la Muerte. Mediante la Pasión y la Muerte en la Cruz, el Hijo de Dios Encarnado se ha convertido, de manera especialmente radical, en el Hijo del hombre, ha compartido hasta el extremo lo que es la condición de cada uno de los hombres.
La Eucaristía es el Sacramento de la comunión. Cristo se da a Sí mismo a cada uno de nosotros, que lo recibimos bajo las especies eucarísticas.
La Eucaristía nos acerca a Dios de modo único. Y es el Sacramento de su cercanía en relación con el hombre. Dios en la Eucaristía es precisamente este Dios que ha querido entrar en la historia del hombre. Ha querido aceptar la humanidad misma. Ha querido hacerse hombre. El Sacramento del Cuerpo y de la Sangre nos recuerda continuamente su Divina Humanidad. Adorar el Cuerpo de Cristo quiere decir creer que allí, en ese pedazo de pan, se encuentra realmente Cristo, quien da verdaderamente sentido a la vida, al inmenso universo y a la más pequeña criatura, a toda la historia humana y a la más breve existencia. La adoración es oración que prolonga la celebración y la comunión eucarística, en la que el alma sigue alimentándose: se alimenta de amor, de verdad, de paz; se alimenta de esperanza, pues Aquél ante el que nos postramos no nos juzga, no nos aplasta, sino que nos libera y nos transforma. Nos postramos ante un Dios que se ha abajado en primer lugar hacia el hombre, como el Buen Samaritano, para socorrerle y volverle a dar la vida, y se ha arrodillado ante nosotros para lavar nuestros pies sucios. Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad: quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea. Nosotros, los cristianos, sólo nos arrodillamos ante el Santísimo Sacramento, porque en Él sabemos y creemos que está presente el único Dios verdadero, que ha creado el mundo y lo ha amado hasta el punto de entregar a su unigénito Hijo (Cf. Juan 3, 16).
"Hablo Contigo, que reinas en el Cielo y, que al mismo tiempo eres Huésped en la casa de mí espíritu... ¡Hablo Contigo!, me faltan palabras para Ti. Tu pensamiento escucha cada uno de mis pensamientos. Reinas lejos y sirves en cercanía, Rey en los cielos y en mi corazón sobre la cruz..." (Mickiewocz, “Coloquios vespertinos”)
La comunión es un vínculo bilateral. Nos conviene decir, pues, que no sólo recibimos a Cristo, no sólo lo recibe cada uno de nosotros en este signo eucarístico, sino que también Cristo nos recibe a cada uno de nosotros y permanece con nosotros, "hasta la consumación del mundo" (Mt 28, 20).
Fuente: EL SACRAMENTO DE LA CERCANÍA DE DIOS AL HOMBRE Audiencia General del miércoles, 13 de junio de 1979
“Conocí la Biblia hace alrededor de 45 años. No podía encontrar un gran interés en el Antiguo Testamento, pero cuando llegué al Nuevo Testamento y al Sermón de la Montaña, empecé a comprender la enseñanza de Cristo, y el mensaje de este sermón hizo eco con algo aprendido en mi infancia. Esta enseñanza era no vengarse y no devolver mal por mal.
De todo lo que leía, lo que se me imprimió para siempre es que Jesús vino para establecer una nueva ley. Sin duda dijo que no había venido para traer otra ley, sino para injertar algo en la vieja ley de Moisés. Y, desde luego, la cambió de tal modo que se convirtió en una ley nueva: ya no “ojo por ojo y diente por diente”, sino estar dispuestos a recibir dos golpes si te dan uno, y a hacer dos kilómetros, si te piden uno.
Me decía a mí mismo: esto es seguramente el cristianismo. Pues toda la imagen que tenía de él era la libertad de tener una botella de whisky en una mano y un bistec en la otra.
El Sermón de la Montaña me demostró mi error. A medida que aumentaba mi contacto con los verdaderos cristianos, es decir con los hombres que vivían para Dios, vi que este sermón era todo el cristianismo, para aquel que quiere vivir una vida cristiana. El Sermón de la Montaña es lo que me ha hecho amar a Jesús.
Leyendo toda la historia de la humanidad bajo esta verdad, me parece que el cristianismo está aún por realizarse. En efecto, mientras cantemos “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra”. Aún no hay ni gloria a Dios ni paz en la tierra.
Mientras esto siga siendo un hambre todavía insatisfecha, y en tanto no hayamos arrancado de raíz la violencia de nuestra civilización, Cristo no ha nacido aún. Cuando la paz auténtica se establezca, no necesitaremos ya demostración; ella resplandecerá en nuestras vidas, no solamente individuales, sino también colectivas”. Gandhi.
Las Bienaventuranzas del Sermón de la Montaña
• Bienaventurados los que tienen espíritu de pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos. • Bienaventurados los que lloran, porque recibirán consuelo. • Bienaventurados los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. • Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. • Bienaventurados los compasivos, porque alcanzarán misericordia. • Bienaventurados los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios. • Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios. • Bienaventurados los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos. • Bienaventurados los ustedes, cuando por causa mía los maldigan, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. (Mateo 5, 1-12)
Gandhi era una persona profundamente religiosa; recibió una fuerte influencia de tradiciones y creencias hinduistas, como la búsqueda del moksa (la liberación), el precepto jain de no dañar cualquier forma de vida, y la práctica de los votos al dominio de las pasiones para tener una vida ordenada y consagrada a Dios, sirviendo a los demás.
Sin embargo, la religiosidad de Gandhi es un proceso que fue construyendo a lo largo de sus experiencias en la busquéda de la verdad; nunca fue una creencia acabada. Esto lo llevó a tender lazos con otras religiones que consideraba tan verdaderas como la suya, sobre todo con la islámica y la cristiana. También desdeñó costumbres de su religión como la distinción entre castas que discriminaba a los parias o intocables, llamados por Gandhi harijans, hijos de Dios.
Gandhi no era un místico. Su relación con Dios era simple, si bien contenía un gran compromiso, pues para él Dios es la Verdad y para encontrarlo había que ser congruente en pensamiento, palabra y acción.
Dijo sobre el Islam: "Los musulmanes nunca han caído en la arrogancia incluso en los tiempos de su mayor grandeza y triunfo. El Islam alienta la admiración hacia el Creador del mundo y Sus obras. Cuando Occidente vivía en un período de terrible oscuridad, la resplandeciente estrella del Islam que brillaba en el Este trajo luz, paz y alivio a nuestro sufrido mundo. El Islam no es una religión falsa. Cuando los hindúes estudien esta religión con el debido respeto, sentirán también la misma simpatía que yo siento hacia el Islam."
Fue mientras podaba mi jardín, que me hablaste, como Tú sólo sabes hacerlo. Sin palabras, con esa certeza que brota desde el fondo de mi ser: “Todo corte es vida”.
Sí, ¡lo he experimentado tantas veces! ¡Cómo duele!
Pero la energía, esa savia que llena la existencia de alegría, y que es tuya, se encuentra enterrada muy dentro y la única forma en que puede aflorar es sacando, eliminando todo lo que no sirve.
¡Bendito seas, Señor! Eres mi jardinero y sin tus cortes, que hasta ahora rechazo, no te conocería.
La savia es tu Santo Espíritu, que a ratos corre Gloriosa por mis venas. Gracias a ella, hoy pude ser árbol florido, cielo estrellado y vuelo de golondrina…
Digna Theoduloz V. Revista Pentecostés Nº 177, Chile
“Jesús dijo a sus discípulos: No se atormenten por su vida, con cuestiones de alimentos, ni por su cuerpo por cuestiones de ropa. Miren que la vida es más que el alimento y el cuerpo más que el vestido. Aprendan de las aves del cielo, no siembran ni cosechan, no tienen bodegas ni graneros, y, sin embargo, Dios los alimenta.. ¡Y ustedes valen mucho más que las aves!
Aprendan de los lirios del campo: no hilan ni tejen, pero Yo les digo que ni Salomón, con todo su lujo, se pudo vestir como uno de ellos. Y si Dios da tan lindo vestido a la hierba del campo, que hoy está y mañana se echará al fuego, ¿qué no hará por ustedes, gente de poca Fe? (Lc. 12, 22-24; 27-28) No anden tan preocupados ni digan ¿tendremos alimentos?, o ¿qué beberemos?, o ¿tendremos ropa para vestirnos?. Los que no conocen a Dios se afanan por esas cosas, pero el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan todo eso. Por lo tanto busquen primero el Reino de Dios y la Justicia de Dios, y todo lo demás se les dará por añadidura.
No se preocupen por el mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo. A cada día su propio afán.” (Mt. 6, 31-34)
LA CORAZA DE SAN PATRICIO (fragmento de oración irlandesa)
Me levanto hoy por medio de la fuerza de Dios que me conduce: poder de Dios que me sostiene, sabiduría de Dios que me guía, mirada de Dios que me mira, oído de Dios que me escucha, Palabra de Dios que me habla mano de Dios que me guarda, sendero de Dios tendido frente a mí, escudo de Dios que me protege, Legiones de Dios para salvarme de trampas del demonio, de tentaciones de vicios, de todo el que me desee mal, lejos y cerca, solo y entre la multitud.
Evangelio: Mateo 28,16-20 "Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra" En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, paro algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: "Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."
Acción de Gracias
Gracias Señor, por haberte hecho mi hermano en la Encarnación. "El Verbo se hizo carne y plantó su tienda entre nosotros." Gracias por tu Evangelio de Justicia, por tus milagros de Bondad, por tus sacramentos de Vida Eterna, por tu Iglesia santa y pecadora. Gracias por tu Muerte Redentora, por tu Resurrección Gloriosa, por tu Intercesión Poderosa, por tu Madre que hiciste nuestra. Gracias por este Don inestimable de la Eucaristía, en donde eres Sacrificio, Alimento y Compañía.
Aquí encontramos documentos oficiales de la Iglesia Católica, textos del Magisterio y de la Catequesis del Pontificado de Juan Pablo II y demás materiales para cubrir todas las necesidades de Evangelización, Catequesis y profundización en la Fe.
"No se turbe vuestro corazón: creed en Dios, creed también en Mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; y si no, os lo habría dicho, puesto que voy a preparar lugar para vosotros. Y cuando me haya ido y os haya preparado el lugar, vendré otra vez y os tomaré junto a Mí, a fin de que donde Yo estoy, estéis vosotros también. Y del lugar adonde Yo voy, vosotros sabéis el camino". Díjole Tomás: "Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo, pues, sabremos el camino?" Jesús le replicó: " Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie va al Padre, sino por Mí."
Evangelio: Juan 10,1-10 "Yo soy la puerta de las ovejas"
En aquel tiempo, dijo Jesús "Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a sus voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños." Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: "Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante."
“Qué llevabas conversando”, me dijiste buen amigo y me detuve asombrado a la vera del camino no sabes lo que ha pasado ayer en Jerusalén a Jesús de Nazareth a quien clavaron en cruz por eso me vuelvo triste a mi aldea de Emaús
Van tres días que se ha muerto y se acaba mi esperanza dicen que algunas mujeres al sepulcro fueron de alba Pedro, Juan y algunos otros Hoy también allá buscaron Mas se acaba mi confianza No encontraron a Jesús Por eso me vuelvo triste a mi aldea de Emaús
“Oh tardíos corazones Que ignoráis a los profetas En la ley ya se anunció Que el Mesías padeciera Y por llegar a su gloria Escogiera la aflicción” En la tarde de aquel día Yo sentí que con Jesús Nuestro corazón ardía A la vista de Emaús
Hizo señas de seguir Más allá de nuestra aldea Ya la luz del sol poniente Pareció que se muriera ¡Quédate forastero ponte a la mesa y bendice! y al destello de su luz en la bendición del pan mis ojos conocerán al amigo de Emaús
Por la calzada de Emaús Un peregrino iba conmigo No le conocí al caminar Ahora sí, en la FRACCIÓN DEL PAN
"Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída." Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron: "¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?" Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: "Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón." Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. (Lucas 24,13-35)
¿Así es como él descendió? Esperaba yo ver una escena de una brillantez maravillosa, como la que se cuenta de un dios que cayó sobre Danae, en una lluvia de oro, derribando los muros. O si no una aparición terrible, como cuando Semelé, languideciendo de amor y de deseo insatisfecho, rogó que la dejasen ver el cuerpo luminoso del dios y el fuego se apoderó de sus blancos miembros y la destruyó por completo. Con estos alegres sueños visité el lugar sagrado; y ahora, con el corazón y los ojos llenos de asombro, permanezco inmóvil ante este supremo misterio de amor. Una joven de rodillas, pálida y serena la faz, un ángel con un lirio en la mano y sobre ellos la paloma, desplegando sus alas.
Oscar Wilde
Versión de Julio Gómez de la Serna y E. P. Garduño
Pintura "Ecce Ancilla Domini" o "La Anunciación" de Dante Gabriel Rossetti (1850)
Aquellos que ya partieron "Están en un lugar donde no hay sombras, oscuridad, soledad, aislamiento ni dolor. Están en casa. Están con Dios, de donde vinieron. Han regresado al nido de su identidad dentro del gran círculo de Dios." John O'Donohue
Hoy se cumple un nuevo aniversario de la Pascua de S.S. Juan Pablo II, muerto para el mundo el 02 de Abril de 2005. Habiendo nacido como Karol Józef Wojtyła, , en la pequeña ciudad de Wadowice, a 50 kms. de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Segundo de los dos hijos de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund, médico, murió en 1932 y su padre, suboficial del ejército, en 1941. El 1 de noviembre de 1946, a los 26 años de edad, fue ordenado sacerdote. El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak. El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967. En octubre de 1978 fue elegido Papa, cargo que ocupó por poco más de 26 años, siendo así uno de los Pontificados más largos de la historia.
TESTAMENTO ESPIRITUAL DE JUAN PABLO II
"Totus Tuus ego sum" En el Nombre de la Santísima Trinidad. Amén.
"Velad porque no sabéis en qué día vendrá vuestro Señor" (cf.Mt 24, 42), estas palabras me recuerdan la última llamada, que vendrá en el momento que quiera el Señor. Quiero seguirle y deseo que todo lo que forma parte de mi vida terrenal me prepare a este momento. No sé cuando llegará, pero como todo, también deposito este momento en las manos de la Madre de mi Maestro: Totus Tuus. En sus manos maternas lo dejo todo y a todos aquello con quienes me ha ligado mi vida y mi vocación. En esas manos dejo sobre todo a la Iglesia y también a mi nación y a toda la humanidad. A todos doy las gracias. A todos pido perdón. Pido también oraciones para que la misericordia de Dios se muestre más grande que mi debilidad y mi indignidad.
"Ahora, Señor, puedes dejar que tu siervo se vaya en paz”, parafraseando a Simeón, al momento de la presentación de Jesús en el templo, "NUNC DIMITT" es canto de petición, acción de gracias y profecía. ( Lucas 2, 21-35).
ORACIÓN POR LA CAUSA DE LA CANONIZACIÓN DEL SIERVO DE DIOS JUAN PABLO II Damos gracias por haber concedido a la Iglesia al Papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de Tu paternidad, la gloria de la Cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor. El, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo. Concédenos, por su intercesión, y si es Tu voluntad, el favor que imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus santos.